Los usuarios del silencio

Desde la Asociación Hispalense de Terapias Ecuestres, nuestro objetivo es ofrecer siempre a nuestros usuarios la mejor atención posible, el taller o actividad terapéutica que se adapte de manera más precisa a sus necesidades individuales para fomentar su bienestar personal. A veces es especialmente difícil.

Así ocurre con las personas gravemente afectadas por una discapacidad psíquica. Su patología, severa y en ocasiones degenerativa, condiciona toda su vida desde la infancia.

Entre otros problemas, estas afecciones limitan la capacidad de estas personas para expresar sus necesidades. Esto no significa que no se comuniquen, sino que lo hacen de manera disruptiva, incómoda para la mayoría de personas que no comprenden su situación: a gritos, con comportamientos repetitivos y obsesivos, arrojándose al suelo… Y, aunque durante los primeros años de vida se toleran estas actitudes comprendiendo que son propias de la infancia, de un periodo en que no se ha desarrollado el lenguaje, con el paso de los años es cada vez más difícil.

Esto motiva un progresivo aislamiento de estas personas. Sus tutores y cuidadores, que se ven obligados a ofrecerles un cuidado y atención constantes —desde la alimentación a la higiene—, se sienten cada vez más incómodos y agotados ante las expresiones de los enfermos y el rechazo que provocan en los demás. Buscan ayuda en las pautas médicas, que con frecuencia proponen controlar estas actitudes con fármacos, lo que puede tener un efecto contraproducente para su salud física y psíquica. También es común que el contacto con otras personas se reduzca a las necesarias visitas constantes al neurólogo y psiquiatra. Después de mucho esfuerzo por encajar en la sociedad y aparentar normalidad, los familiares suelen limitar cada vez más las salidas al aire libre o la asistencia a situaciones sociales en contacto con extraños. Esto incluye desde paseos por el parque hasta acudir a celebraciones como cumpleaños.

Este aislamiento compromete el bienestar de los pacientes. Las personas gravemente afectadas por una discapacidad psíquica, como todos nosotros, necesitan el cariño, compañía y atención de los demás, establecer vínculos con otros; necesitan salir al aire libre y practicar actividad física para mantenerse en forma y conservar la salud; necesitan liberar su energía.

En nuestro centro encuentran el espacio para lograrlo. Aquí disponen de atención individualizada, sin exigir a cambio un nivel alto de autonomía personal o capacidad para responder a directrices concretas. Aquí pueden expresarse sin miedo, sabiendo que no provocarán malestar a familiares o desconocidos, porque la respuesta de nuestros profesionales es cariño y paciencia. Aquí pueden alzar su voz y sentarse en el suelo, si esto favorece su disfrute del espacio y un alivio después de tanta frustración y aislamiento. Aquí pueden practicar el ejercicio físico que favorece su condición física. Y además, pueden hacerlo con nuestros caballos, con los que establecen un vínculo de cuidado mutuo, donde no existe el rechazo. Y su respuesta, después de todo este trabajo en común, es la sonrisa, la expresión de felicidad y agradecimiento. Así lo sienten también las familias al encontrar en nuestro centro y nuestros profesionales un refugio donde se les acoge a todos con ternura y empatía.

Todo esto es posible gracias a la ayuda que la Fundación ”la Caixa” y CajaSol otorgaron a nuestra asociación como beneficiaria de la Convocatoria Territorial Andalucía 2021.

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