Campamento para Semana Santa y Feria 2018

Hipoterapia Sevilla ya tiene preparado su Campamento para Semana Santa y Feria 2018 con una amplia programación donde los más pequeños podrán disfrutar de unas actividades en la naturaleza y con caballos que les harán disfrutar al máximo de esos días sin colegio.

Como no podía ser de otro modo, los caballos estarán muy presentes en muchas actividades y juegos educativos, además de participar en talleres de monta, de higiene y cuidados del caballo y de vestimenta y comida.
Y aprovechando en entorno en el que se encuentra nuestra asociación, el Parque Tamarguillo, podrán disfrutar de un precioso entorno al aire libre y con actividades que fomentan el cuidado y respeto a la naturaleza; como talleres de reciclaje, gymkanas y prácticas en nuestro huerto.
Además, para fomentar el desarrollo físico, psíquico y social, hemos preparado unos divertidos talleres de teatro y música, juegos de cooperación y actividades físicas en las que se practicará el calentamiento, los estiramientos y la respiración.

Todas estas actividades se realizarán los días 26, 27 y 28 de marzo y también los días 16, 17, 19 y 20 de abril, en horario de 09.00 a 14.00 horas. El precio es de 18 euros, aunque existen descuentos para socios y familiares.

Todas las actividades se llevarán a cabo por personal cualificado en educación, sanidad y equitación.

Para más información, puedes llamar a los teléfonos: 691 523 020 y al 670 065 956 o escribir un email a: coordinacion@hipoterapiasevilla.es o a presidenta@hipoterapiasevilla.es

Anuncios

Hipoterapia Sevilla en los informativos de TVE

Televisión Española nos ha visitado para conocer de primera mano los beneficios de nuestras terapias ecuestres. Nuestro centro pudo asomarse así a las pantallas de todos los andaluces gracias al reportaje que realizó el informativo ‘Noticias Andalucía’ el pasado 8 de febrero.Un equipo de reporteros nos acompañaron en una jornada para ser testigos de las sesiones que realizan algunos de nuestros usuarios.

Como explica Anja Hochsprung, fisioterapeuta de Hipoterapia Sevilla, el objetivo es muy claro “aquí no se intenta, aquí hay que hacerlo. Y quizás lo más difícil es extrapolar esos avances a casa y que el usuario también lo haga allí”.

Y es que el papel de la familia es muy importante para estos pacientes. Como explica Carmen Goncet, presidenta de Hipoterapia Sevilla, “los padres tienden a la sobreprotección y ven a sus hijos con una discapacidad mayor que la que realmente tienen”.

También han destacado la importancia de la doma natural que se practica con los caballos, algo que repercute directamente y de manera muy positiva en las terapias.

En este enlace puedes ver el reportaje: reportaje TVE

Nuevos inquilinos en nuestro centro

Desde hace unos días, nuestro recinto de Terapias Ecuestres cuenta con unos nuevos miembros: 16 árboles moreras. Para nosotros y para las terapias ecuestres que desarrollamos, cada elemento de la naturaleza que se suma a nuestro proyecto da un valor añadido al enfoque de trabajo en el que creemos.

Con ello, las instalaciones -ya ubicadas en un recinto natural como es el Parque Tamarguillo- pueden ofrecer un amplio abanico de posibilidades para todo el que nos visita. Porque los árboles morera, por su gran copa y rápido crecimiento, nos dan la posibilidad de tener sombra en los calurosos meses de verano de la capital hispalense. De este modo, los niños estarán rodeados de un entorno de naturaleza que les transmitirá tranquilidad y les resultará acogedor.

Además, los familiares disfrutarán de un entorno verde y tranquilo en el que descansar mientras sus allegados realizan la terapia. Hay que tener en cuenta que los familiares y cuidadores tienen un trabajo extra a veces muy complicado a la hora de cuidar a las personas que sufren este tipo de discapacidad, por lo que disfrutar de este entorno en el merendero de nuestro centro mientras sus allegados están en terapia, resulta un merecido descanso.

Además, los caballos también podrán beneficiarse de esta acogedora sombra al haberlos plantado alrededor del recinto. Y con esto se consigue, al mismo tiempo, mayor intimidad a la hora de realizar las terapias. En el deseo de seguir mejorando nuestras instalaciones, hace unos días, con la inestimable ayuda de socios y voluntarios de Terapias Ecuestres y una empresa de transporte que colaboró en el traslado de los árboles hasta el centro, pudimos plantar estos 16 árboles morera. Antes de la plantación se realizó un podado de las ramas para que las raíces agarren bien en la tierra.

Ahora, sólo queda cuidarlos con el respeto que la naturaleza nos merece y dentro de un tiempo poder disfrutar de sus beneficios. Y es que la Naturaleza resulta en muchas ocasiones una auténtica medicina.

 

Un bello cuento equino…

Me llamo Pitufo, y no me gusta que me toquen las orejas

Vivo en el campo, en un terreno junto al Parque del Tamarguillo, al aire libre, bajo el sol y la lluvia. Vivimos como los caballos salvajes, aunque nosotros no lo somos, nos relacionamos con personas humanas, una relación de colaboración, no hay violencia ni reclusión en boxes1. Esto es así, porque las personas nos cuidan trabajan la doma natural que es la mejor manera de entrenar a caballos para dedicarlos a las Terapias Ecuestres, que es una forma de ayudar a los niños y mayores discapacitados con la ayuda de caballos. Ellos nos cuidan y nosotros los cuidamos, así es nuestra vida.

Lo de Pitufo es por el tamaño –es que soy un poni–, pero no entiendo por qué me dicen pequeño, cuando en realidad soy muy grande para ser un poni, de hecho tengo mezcla con caballo asturcón, que es un recio caballito originario de Asturias.

Los ponis tenemos fama de cascarrabias, pero ese no es mi caso, me gusta que los niños se acerquen a mí, sobre todo si lo hacen despacito, me acarician, me cepillan y me dan algún regalo (zanahoria, algarroba, manzana…). El tema de las orejas es algo complicado que no puedo controlar, me pongo nervioso si me las tocan y agito la cabeza, a veces me dan ganas de dar algún bocado. Mis compañeros del equipo de terapeutas me ayudan a superarlo, antes de las sesiones de terapia me hablan con cariño, me dan palmaditas por el cuerpo, me masajean y me tocan poquito a poco las orejas para que vaya acostumbrándome y aprendiendo autocontrol, así cuando un niño me las toca mi reacción es menos brusca, no me gustaría que se asustasen de mí.

En nuestro trabajo es muy importante el autocontrol y el cariño, os voy a contar lo que le paso a Llaverito, un amigo que yo tenía en una granja donde me crié: Llaverito, como por su nombre habréis podido adivinar, era otro poni, mas pequeño que yo, de color rojizo (en el mundo del caballo se dice alazán), con crines y cola rizadas de color rubio brillante, era muy bonito y a todos los niños les daban ganas de tocarlo nada mas verlo, pero había un problema: Llaverito daba patadas y bocados sin ton ni son. Suponía un peligro para todos, también para los caballos: se metía en pelea con caballos grandes, e incluso con perros, no he conocido nunca un caballo más peleón. En la granja se intentó trabajar con él un tiempo, pero era indomable y no era posible trabajar con él, así que un día se lo llevaron, no sabemos donde.

El caso de Blanquita es opuesto al de Llaverito, era una yegua blanca de raza española, pero al ser de baja estatura sus criadores creían que no valía para nada, así que pensaban deshacerse de ella y mandarla al matadero: ¡hay gente que come caballos! Por suerte mis compañeros terapeutas se enteraron a tiempo y fueron a ver a Blanquita, era curiosa, agradable y trabajadora, además al no ser tan alta como el caballo español habitual resultaba ideal para las terapias, ya que el alumno montado a caballo queda más cerca del terapeuta a pie que puede interactuar mejor. Así Blanquita comenzó a trabajar en equitación terapéutica y resultó ser muy válida para ayudar a muchas personas discapacitadas. Esto son cosas que pasan, el ser considerado válido o menos válido depende del grupo con el que te relaciones y las ideas que tengan.

Volviendo a mi trabajo de Terapias Ecuestres, me estoy acordando de algo que pasó hace mucho… mucho tiempo –soy un poni viejito pero con buena memoria– es la historia de un niño en su primer día de clases, lo recuerdo como si lo estuviera viendo ahora mismo: el niño se llama Antonio y tiene autismo, un trastorno grave de atención y comunicación, le cuesta mucho entender a los demás y expresarse para pedir lo que quiere, normalmente se enfada y se pone a llorar hasta que su madre lo coge en brazos. Como era el primer día empezó a llorar, no quería separarse de su madre, Santi lo cogió de la mano y lo llevó al centro de la pista mientras Roberto me agarró de la rienda y fuimos caminando en grandes círculos alrededor de ellos, poco a poco fuimos cerrando el círculo aproximándonos a Antonio, hasta que nos paramos junto a él, Roberto me dejó mi grupa cerca de Antonio y la cabeza alejada, ya que la cabeza asusta al principio. Santi ayudó a Antonio a poner sus manitas sobre mi piel, y lo enseñó a acariciarme –no es por presumir, pero tengo un pelo azabache mullido y calentito muy agradable de tocar, como un colchón espeso de borreguito negro–. Después subieron a Antonio sobre mi lomo muy despacio y comenzamos a caminar al paso. Antonio lloriqueaba de manera monótona, no era un llanto nervioso ni muestra de dolor, solo intentaba llamar la atención para irse con su madre, algo normal que suelen hacer los niños pero que aquí no les da resultado, así que seguimos caminando al paso bajo la sombra de unos eucaliptos. Al rato nos paramos y Antonio nos miró desasosegado –quería que continuara caminando, el paso de un caballo es rítmico y agrada mucho a las personas, especialmente a las que padecen autismo-. Santi2 le pidió que dijera “paso” para que yo caminase, aunque Antonio utilizó su forma habitual de pedir las cosas: llorar cada vez mas fuerte, pero como hemos dicho antes: eso aquí no funciona, tras un momento de lloriqueo, Santi acuerda que yo caminaré si Antonio me da una palmadita en el cuello, y Antonio, milagrosamente, me da la palmada -¡muy bien Antonio!, ¡ese es mi Antonio!-anima Santi, ofreciendo sonrisas y caricias afectuosas a Antonio. Por su parte Roberto me pone en marcha de inmediato haciéndome señales para que el paso sea algo rápido y alegre, esta es una forma de premiar a Antonio. Este procedimiento lo repetimos varias veces hasta que Antonio finalmente pronuncia la palabra “paso”, y así continuamos en varias ocasiones.

No está mal para un primer día, Antonio había aprendido una palabra nueva, pero lo más importante es que está aprendiendo a pedir mirando a los ojos a las personas y sin enfadarse, además está aprendiendo a relacionarse con otras personas (humanas y equinas)3 sin ponerse nervioso y a disfrutar de experiencias compartidas, el camino aún es largo, a Antonio le queda todavía mucho por lloriquear, pero por experiencia os digo que algún día Antonio por iniciativa propia se nos acercará, nos mirará a los ojos y nos dirá “paso” para pedir que comience la sesión.

Esto que os he contado antes es una historia más de las que pasan cuando trabajamos las terapias ecuestres, pero hay muchas mas que nos sorprenden día a día, como otro niño también llamado Alberto y afectado de autismo pero que puede hablar un poco mejor, tras su segunda sesión de terapia su madre vino encantada a la granja y nos dijo que su logopeda4 le había comentado lo sorprendido que estaba, ya que el niño había llegado a su consulta y espontáneamente había empezado a relatarle que había montado un poni que se llamaba Pitufo, al que había que pedir “paso” y “trote” y que estaba aprendiendo a manejar las riendas, cepillar y lavar las patas. Es muy difícil que un niño con autismo se comunique de manera espontánea, y mucho más difícil que te cuente sus experiencias o muestre aficiones (hay quienes piensan que los autistas no tienen aficiones), así que algo especial hemos de tener los caballos para que estas cosas estén ocurriendo.

Espero que esto que acabo de contar os haya gustado, si queréis conocerme en persona podéis venir a verme y ayudarme con los niños siempre es bueno contar con ayuda, cuanto mayor sea la manada mejor. Después del trabajo podemos merendar y divertirnos con los juegos y el laberinto. Os esperamos –recordad: traedme zanahorias–.

Autor: Rafa Téllez

1. Del inglés “cajas”, se denomina así a los pequeños habitáculos en los que se recluye a algunos caballos con la falsa creencia de protegerlos. Al tratarse de seres vivos de espíritu libre y con un comportamiento muy basado en experiencias grupales, los caballos encerrados en boxes se vuelven depresivos, irascibles y desarrollan comportamientos agresivos e impredecibles.
2. En las sesiones con alumnos afectados de trastornos de atención y comunicación, solo interactúa con el alumno un terapeuta, que es la persona de referencia para establecer relaciones de comunicación, las otras personas controlan al caballo observan y velan por la seguridad pero en las primeras sesiones han de evitar incluso el contacto visual con el alumno.
3. En una sesión una alumna llamada María le dijo a otro alumno: “¡no le pegues a los caballos que son personas como nosotros!”, desde entonces me gusta esa idea y he empezado a considerarme “persona equina”.
4. El profesional que lo está ayudando a hablar mejor.

Ponemos en marcha nuestro Campamento de Navidad

Nos hace mucha ilusión anunciaros que ya está abierto el plazo para poder inscribir a vuestros hijos en nuestro campamento de Navidad. Bajo el nombre ‘Navidad a caballo’ queremos que todos los niños disfruten de unos días muy especiales rodeados de naturaleza, nuestros caballos, risas y compañerismo.
Sabemos que durante estas fechas, las vacaciones escolares no siempre coinciden con un mayor tiempo libre de los padres o cuidadores de los más pequeños, por eso queremos ofrecer una alternativa diferente con la que todos los niños podrán pasar unos días inolvidables.

En nuestra asociación, los niños podrán dejar de lado los espacios cerrados, los deberes y las actividades cotidianas para realizar actividades en plena naturaleza que les permitirán sentirlas como unas verdaderas vacaciones y poder comenzar el curso escolar tras las fiestas con energías renovadas.

Para ello, desde Hipoterapia Sevilla hemos preparado unas actividades que cuentan con el respaldo y la coordinación de nuestro equipo de profesionales que estarán presentes durante el campamento. Así, podrán participar en actividades en las que el caballo será uno de los protagonistas con unos talleres de monta y de higiene y cuidados del caballo. Sin duda, montar a caballo es una de las actividades que más ilusión hace a los más pequeños y durante esos días podrán disfrutar de esa experiencia y ampliar el respeto hacia los animales y la naturaleza. Por ello, también hemos preparado actividades en la naturaleza (puesto que estamos ubicados en el Parque del Tamarguillo) donde podrán participar en talleres de reciclaje, gymkanas y también podrán conocer nuestro huerto y colaborar con él.

Además haremos que los niños participantes disfruten desde el compañerismo con juegos de cooperación y actividades educativas.

Tampoco dejaremos de lado el aspecto físico y, por ello, fomentaremos ejercicios en los que se tengan en cuenta el calentamiento, los estiramientos, la respiración… para que no sólo esté activado el cerebro, sino también el cuerpo en un entorno rodeado de naturaleza.

Todas estas actividades están pensadas para niños entre 4 y 12 años.
Dispondremos de este Campamento de Navidad los días 26, 27, 28 y 29 de diciembre y también los días 2, 3, 4 y 5 de enero. El precio por día será de 18 euros, aunque si quieres puedes disfrutar de nuestro precio especial de 4 días por 65 euros. El horario será de 9.00 a 14.00 horas, con un suplemento de 5 euros por hora extra. Hay descuentos especiales para familias.

Esta ‘Navidad a caballo’ ha sido preparada con mucha ilusión para que todos los niños que participen y puedan llevarse un recuerdo y aprendizaje diferente, educativo, solidario y con un absoluto respeto por la naturaleza.

Si deseas apuntar a tus hijos o quieres más información puedes llamar a los teléfonos: 670 065 956 y 691 523 020; o bien enviar un email a:
presidenta@hipoterapiasevilla.es o a coordinacion@hipoterapiasevilla.es.

¡¡Os esperamos!!

Tarde de risas con los payasos

Antes de que llegue la Navidad, la ilusión, la magia y la alegría han visitado la Asociación Hispalense de Terapias Ecuestres gracias a los payasos. En la tarde de ayer, pequeños y grandes pudieron disfrutar de ellos y la risa fue la principal protagonista.

                     

 

Desde la asociación queremos dar infinitas gracias a ‘Mari Espectáculos’ que llenó la tarde de sonrisas de colores en nuestro centro del Parque del Tamarguillo. Los Payasos Mili y Baby fueron los encargados de amenizar la tarde no sólo de aquellos usuarios que tenían su terapia, sino de todos los que quisieron acercarse a pasar un buen rato.

  

Desde aquí, nuestro más sincero agradecimiento a Mili y Baby y a su maravillosa labor: hacer reír a los demás.