Nuevos inquilinos en nuestro centro

Desde hace unos días, nuestro recinto de Terapias Ecuestres cuenta con unos nuevos miembros: 16 árboles moreras. Para nosotros y para las terapias ecuestres que desarrollamos, cada elemento de la naturaleza que se suma a nuestro proyecto da un valor añadido al enfoque de trabajo en el que creemos.

Con ello, las instalaciones -ya ubicadas en un recinto natural como es el Parque Tamarguillo- pueden ofrecer un amplio abanico de posibilidades para todo el que nos visita. Porque los árboles morera, por su gran copa y rápido crecimiento, nos dan la posibilidad de tener sombra en los calurosos meses de verano de la capital hispalense. De este modo, los niños estarán rodeados de un entorno de naturaleza que les transmitirá tranquilidad y les resultará acogedor.

Además, los familiares disfrutarán de un entorno verde y tranquilo en el que descansar mientras sus allegados realizan la terapia. Hay que tener en cuenta que los familiares y cuidadores tienen un trabajo extra a veces muy complicado a la hora de cuidar a las personas que sufren este tipo de discapacidad, por lo que disfrutar de este entorno en el merendero de nuestro centro mientras sus allegados están en terapia, resulta un merecido descanso.

Además, los caballos también podrán beneficiarse de esta acogedora sombra al haberlos plantado alrededor del recinto. Y con esto se consigue, al mismo tiempo, mayor intimidad a la hora de realizar las terapias. En el deseo de seguir mejorando nuestras instalaciones, hace unos días, con la inestimable ayuda de socios y voluntarios de Terapias Ecuestres y una empresa de transporte que colaboró en el traslado de los árboles hasta el centro, pudimos plantar estos 16 árboles morera. Antes de la plantación se realizó un podado de las ramas para que las raíces agarren bien en la tierra.

Ahora, sólo queda cuidarlos con el respeto que la naturaleza nos merece y dentro de un tiempo poder disfrutar de sus beneficios. Y es que la Naturaleza resulta en muchas ocasiones una auténtica medicina.

 

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Un bello cuento equino…

Me llamo Pitufo, y no me gusta que me toquen las orejas

Vivo en el campo, en un terreno junto al Parque del Tamarguillo, al aire libre, bajo el sol y la lluvia. Vivimos como los caballos salvajes, aunque nosotros no lo somos, nos relacionamos con personas humanas, una relación de colaboración, no hay violencia ni reclusión en boxes1. Esto es así, porque las personas nos cuidan trabajan la doma natural que es la mejor manera de entrenar a caballos para dedicarlos a las Terapias Ecuestres, que es una forma de ayudar a los niños y mayores discapacitados con la ayuda de caballos. Ellos nos cuidan y nosotros los cuidamos, así es nuestra vida.

Lo de Pitufo es por el tamaño –es que soy un poni–, pero no entiendo por qué me dicen pequeño, cuando en realidad soy muy grande para ser un poni, de hecho tengo mezcla con caballo asturcón, que es un recio caballito originario de Asturias.

Los ponis tenemos fama de cascarrabias, pero ese no es mi caso, me gusta que los niños se acerquen a mí, sobre todo si lo hacen despacito, me acarician, me cepillan y me dan algún regalo (zanahoria, algarroba, manzana…). El tema de las orejas es algo complicado que no puedo controlar, me pongo nervioso si me las tocan y agito la cabeza, a veces me dan ganas de dar algún bocado. Mis compañeros del equipo de terapeutas me ayudan a superarlo, antes de las sesiones de terapia me hablan con cariño, me dan palmaditas por el cuerpo, me masajean y me tocan poquito a poco las orejas para que vaya acostumbrándome y aprendiendo autocontrol, así cuando un niño me las toca mi reacción es menos brusca, no me gustaría que se asustasen de mí.

En nuestro trabajo es muy importante el autocontrol y el cariño, os voy a contar lo que le paso a Llaverito, un amigo que yo tenía en una granja donde me crié: Llaverito, como por su nombre habréis podido adivinar, era otro poni, mas pequeño que yo, de color rojizo (en el mundo del caballo se dice alazán), con crines y cola rizadas de color rubio brillante, era muy bonito y a todos los niños les daban ganas de tocarlo nada mas verlo, pero había un problema: Llaverito daba patadas y bocados sin ton ni son. Suponía un peligro para todos, también para los caballos: se metía en pelea con caballos grandes, e incluso con perros, no he conocido nunca un caballo más peleón. En la granja se intentó trabajar con él un tiempo, pero era indomable y no era posible trabajar con él, así que un día se lo llevaron, no sabemos donde.

El caso de Blanquita es opuesto al de Llaverito, era una yegua blanca de raza española, pero al ser de baja estatura sus criadores creían que no valía para nada, así que pensaban deshacerse de ella y mandarla al matadero: ¡hay gente que come caballos! Por suerte mis compañeros terapeutas se enteraron a tiempo y fueron a ver a Blanquita, era curiosa, agradable y trabajadora, además al no ser tan alta como el caballo español habitual resultaba ideal para las terapias, ya que el alumno montado a caballo queda más cerca del terapeuta a pie que puede interactuar mejor. Así Blanquita comenzó a trabajar en equitación terapéutica y resultó ser muy válida para ayudar a muchas personas discapacitadas. Esto son cosas que pasan, el ser considerado válido o menos válido depende del grupo con el que te relaciones y las ideas que tengan.

Volviendo a mi trabajo de Terapias Ecuestres, me estoy acordando de algo que pasó hace mucho… mucho tiempo –soy un poni viejito pero con buena memoria– es la historia de un niño en su primer día de clases, lo recuerdo como si lo estuviera viendo ahora mismo: el niño se llama Antonio y tiene autismo, un trastorno grave de atención y comunicación, le cuesta mucho entender a los demás y expresarse para pedir lo que quiere, normalmente se enfada y se pone a llorar hasta que su madre lo coge en brazos. Como era el primer día empezó a llorar, no quería separarse de su madre, Santi lo cogió de la mano y lo llevó al centro de la pista mientras Roberto me agarró de la rienda y fuimos caminando en grandes círculos alrededor de ellos, poco a poco fuimos cerrando el círculo aproximándonos a Antonio, hasta que nos paramos junto a él, Roberto me dejó mi grupa cerca de Antonio y la cabeza alejada, ya que la cabeza asusta al principio. Santi ayudó a Antonio a poner sus manitas sobre mi piel, y lo enseñó a acariciarme –no es por presumir, pero tengo un pelo azabache mullido y calentito muy agradable de tocar, como un colchón espeso de borreguito negro–. Después subieron a Antonio sobre mi lomo muy despacio y comenzamos a caminar al paso. Antonio lloriqueaba de manera monótona, no era un llanto nervioso ni muestra de dolor, solo intentaba llamar la atención para irse con su madre, algo normal que suelen hacer los niños pero que aquí no les da resultado, así que seguimos caminando al paso bajo la sombra de unos eucaliptos. Al rato nos paramos y Antonio nos miró desasosegado –quería que continuara caminando, el paso de un caballo es rítmico y agrada mucho a las personas, especialmente a las que padecen autismo-. Santi2 le pidió que dijera “paso” para que yo caminase, aunque Antonio utilizó su forma habitual de pedir las cosas: llorar cada vez mas fuerte, pero como hemos dicho antes: eso aquí no funciona, tras un momento de lloriqueo, Santi acuerda que yo caminaré si Antonio me da una palmadita en el cuello, y Antonio, milagrosamente, me da la palmada -¡muy bien Antonio!, ¡ese es mi Antonio!-anima Santi, ofreciendo sonrisas y caricias afectuosas a Antonio. Por su parte Roberto me pone en marcha de inmediato haciéndome señales para que el paso sea algo rápido y alegre, esta es una forma de premiar a Antonio. Este procedimiento lo repetimos varias veces hasta que Antonio finalmente pronuncia la palabra “paso”, y así continuamos en varias ocasiones.

No está mal para un primer día, Antonio había aprendido una palabra nueva, pero lo más importante es que está aprendiendo a pedir mirando a los ojos a las personas y sin enfadarse, además está aprendiendo a relacionarse con otras personas (humanas y equinas)3 sin ponerse nervioso y a disfrutar de experiencias compartidas, el camino aún es largo, a Antonio le queda todavía mucho por lloriquear, pero por experiencia os digo que algún día Antonio por iniciativa propia se nos acercará, nos mirará a los ojos y nos dirá “paso” para pedir que comience la sesión.

Esto que os he contado antes es una historia más de las que pasan cuando trabajamos las terapias ecuestres, pero hay muchas mas que nos sorprenden día a día, como otro niño también llamado Alberto y afectado de autismo pero que puede hablar un poco mejor, tras su segunda sesión de terapia su madre vino encantada a la granja y nos dijo que su logopeda4 le había comentado lo sorprendido que estaba, ya que el niño había llegado a su consulta y espontáneamente había empezado a relatarle que había montado un poni que se llamaba Pitufo, al que había que pedir “paso” y “trote” y que estaba aprendiendo a manejar las riendas, cepillar y lavar las patas. Es muy difícil que un niño con autismo se comunique de manera espontánea, y mucho más difícil que te cuente sus experiencias o muestre aficiones (hay quienes piensan que los autistas no tienen aficiones), así que algo especial hemos de tener los caballos para que estas cosas estén ocurriendo.

Espero que esto que acabo de contar os haya gustado, si queréis conocerme en persona podéis venir a verme y ayudarme con los niños siempre es bueno contar con ayuda, cuanto mayor sea la manada mejor. Después del trabajo podemos merendar y divertirnos con los juegos y el laberinto. Os esperamos –recordad: traedme zanahorias–.

Autor: Rafa Téllez

1. Del inglés “cajas”, se denomina así a los pequeños habitáculos en los que se recluye a algunos caballos con la falsa creencia de protegerlos. Al tratarse de seres vivos de espíritu libre y con un comportamiento muy basado en experiencias grupales, los caballos encerrados en boxes se vuelven depresivos, irascibles y desarrollan comportamientos agresivos e impredecibles.
2. En las sesiones con alumnos afectados de trastornos de atención y comunicación, solo interactúa con el alumno un terapeuta, que es la persona de referencia para establecer relaciones de comunicación, las otras personas controlan al caballo observan y velan por la seguridad pero en las primeras sesiones han de evitar incluso el contacto visual con el alumno.
3. En una sesión una alumna llamada María le dijo a otro alumno: “¡no le pegues a los caballos que son personas como nosotros!”, desde entonces me gusta esa idea y he empezado a considerarme “persona equina”.
4. El profesional que lo está ayudando a hablar mejor.

Ponemos en marcha nuestro Campamento de Navidad

Nos hace mucha ilusión anunciaros que ya está abierto el plazo para poder inscribir a vuestros hijos en nuestro campamento de Navidad. Bajo el nombre ‘Navidad a caballo’ queremos que todos los niños disfruten de unos días muy especiales rodeados de naturaleza, nuestros caballos, risas y compañerismo.
Sabemos que durante estas fechas, las vacaciones escolares no siempre coinciden con un mayor tiempo libre de los padres o cuidadores de los más pequeños, por eso queremos ofrecer una alternativa diferente con la que todos los niños podrán pasar unos días inolvidables.

En nuestra asociación, los niños podrán dejar de lado los espacios cerrados, los deberes y las actividades cotidianas para realizar actividades en plena naturaleza que les permitirán sentirlas como unas verdaderas vacaciones y poder comenzar el curso escolar tras las fiestas con energías renovadas.

Para ello, desde Hipoterapia Sevilla hemos preparado unas actividades que cuentan con el respaldo y la coordinación de nuestro equipo de profesionales que estarán presentes durante el campamento. Así, podrán participar en actividades en las que el caballo será uno de los protagonistas con unos talleres de monta y de higiene y cuidados del caballo. Sin duda, montar a caballo es una de las actividades que más ilusión hace a los más pequeños y durante esos días podrán disfrutar de esa experiencia y ampliar el respeto hacia los animales y la naturaleza. Por ello, también hemos preparado actividades en la naturaleza (puesto que estamos ubicados en el Parque del Tamarguillo) donde podrán participar en talleres de reciclaje, gymkanas y también podrán conocer nuestro huerto y colaborar con él.

Además haremos que los niños participantes disfruten desde el compañerismo con juegos de cooperación y actividades educativas.

Tampoco dejaremos de lado el aspecto físico y, por ello, fomentaremos ejercicios en los que se tengan en cuenta el calentamiento, los estiramientos, la respiración… para que no sólo esté activado el cerebro, sino también el cuerpo en un entorno rodeado de naturaleza.

Todas estas actividades están pensadas para niños entre 4 y 12 años.
Dispondremos de este Campamento de Navidad los días 26, 27, 28 y 29 de diciembre y también los días 2, 3, 4 y 5 de enero. El precio por día será de 18 euros, aunque si quieres puedes disfrutar de nuestro precio especial de 4 días por 65 euros. El horario será de 9.00 a 14.00 horas, con un suplemento de 5 euros por hora extra. Hay descuentos especiales para familias.

Esta ‘Navidad a caballo’ ha sido preparada con mucha ilusión para que todos los niños que participen y puedan llevarse un recuerdo y aprendizaje diferente, educativo, solidario y con un absoluto respeto por la naturaleza.

Si deseas apuntar a tus hijos o quieres más información puedes llamar a los teléfonos: 670 065 956 y 691 523 020; o bien enviar un email a:
presidenta@hipoterapiasevilla.es o a coordinacion@hipoterapiasevilla.es.

¡¡Os esperamos!!

Tarde de risas con los payasos

Antes de que llegue la Navidad, la ilusión, la magia y la alegría han visitado la Asociación Hispalense de Terapias Ecuestres gracias a los payasos. En la tarde de ayer, pequeños y grandes pudieron disfrutar de ellos y la risa fue la principal protagonista.

                     

 

Desde la asociación queremos dar infinitas gracias a ‘Mari Espectáculos’ que llenó la tarde de sonrisas de colores en nuestro centro del Parque del Tamarguillo. Los Payasos Mili y Baby fueron los encargados de amenizar la tarde no sólo de aquellos usuarios que tenían su terapia, sino de todos los que quisieron acercarse a pasar un buen rato.

  

Desde aquí, nuestro más sincero agradecimiento a Mili y Baby y a su maravillosa labor: hacer reír a los demás.

  

Los Payasos vienen a Hipoterapia Sevilla

Las risas son compañeros habituales en la Asociación Hispalense de Terapias Ecuestres y, por eso, los payasos quieren visitarnos para que juntos podamos pasar una tarde muy divertida. Por este motivo estamos muy agradecidos de que ‘Mari Espectáculos‘ llene la tarde del próximo día 13 de diciembre de sonrisas de colores en nuestro centro del Parque del Tamarguillo. Los Payasos Mili y Baby serán los encargados de amenizar la tarde del miércoles, 13 de diciembre, de
16.15 a 18.30 horas.

Durante su actuación estarán los usuarios que tienen sus habituales sesiones los miércoles pero no sólo ellos podrán disfrutar de esta divertida visita, pues tenemos entrada libre para todos los públicos. Así que quien quiera acercarse para tener una tarde llena de risas está invitado a nuestro centro. Si conoces nuestra asociación, ven a visitarnos de nuevo en una tarde muy especial y, si por el contrario, aún no nos has visitado, éste puede ser el momento. Unos payasos que harán pasar un rato muy divertido tanto a los más pequeños como a los mayores.
Las risas están aseguradas. ¡Os esperamos!

El Columpio más especial gracias a IKEA

En Hipoterapia Sevilla hoy estamos muy, muy contentos. Especialmente. Y el motivo es nuestro columpio que nos ha facilitado IKEA.

       

Un parque siempre está relacionado con risas, naturaleza y disfrute pero, un parque con columpios es algo especial… los niños lo saben y, los adultos, también. Si no fuera por las miradas de los demás, los mayores también nos balancearíamos en ellos, para recordar viejos tiempos y para trasladarnos a un momento feliz… el de la infancia, en el parque.
Pero no todos los niños han podido disfrutar de esos momentos. Los pequeños que sufren alguna discapacidad se han visto privados muchas veces de jugar como los demás niños en el parque. Y es que la discapacidad sigue sufriendo discriminaciones y en no pocas ocasiones los padres de estos pequeños han optado por no llevarlos para no encontrarse ante personas que consideran que estos niños ‘molestan’ (por necesitar más tiempo que los demás, por necesitar de un mayor cuidado a la hora de jugar, por sus muestras de alegría que algunos consideran ‘gritos molestos’, por resultar ‘raros’ a los ojos de los demás…). Por eso, nuestro columpio no sólo sirve de entretenimiento para nuestros usuarios, en nuestro centro desempeña una función más profunda.
Queremos que en nuestro establo terapéutico (como llamamos al espacio y a las relaciones que allí se crean entre animales, usuarios, profesionales y familias) todos podamos volver a sentirnos niños, podamos volver a ser libres, sin miradas que nos hagan sentir diferentes.
Es por este motivo que no sólo los más pequeños, sino también los usuarios más mayores, disfrutan de igual manera de nuestro recién estrenado columpio.

Un columpio que está en nuestra asociación gracias a IKEA, que nos ha donado la estructura básica, para poder fijar el columpio que ha realizado un herrero según las necesidades específicas que requeríamos para las distintas discapacidades de nuestros usuarios (puesto que lo más importante es la seguridad de ellos y, además, acogemos cualquier tipo de discapacidad, sea cual sea su grado).
Pero su función no es sólo lúdica (que ya sería suficiente beneficio) además permite trabajar a diferentes niveles con nuestros usuarios. Como explica nuestra fisioterapeuta, Pilar Pérez, desde el ámbito de la fisioterapia “el columpio nos va a beneficiar en el trabajo de los trastornos vestibulares de los pacientes. A través del sistema vestibular vamos a estimular tanto el sistema visual como el cerebelo lo que favorece el tono, la posición y la coordinación; y a su vez trabajaremos la regulación y con trol del movimiento así como el equilibrio. También nos servirá, en algunas ocasiones, de herramienta de vuelta a la calma y relajación”.

        

Y es que desde nuestra Asociación Hispalense de Terapias Ecuestres siempre buscamos ampliar las posibilidades para trabajar todos los aspectos que requieren nuestros usuarios. Por ello, en nuestro centro, situado en el parque del Tamarguillo, disponemos del trabajo con los caballos, de un parque sensorial, de un laberinto y, ahora, de este columpio. Todas ellas herramientas que aumentan el campo de acción en la mejora de nuestros usuarios.

Por eso, desde la asociación, agradecemos enormemente la donación totalmente desinteresada de IKEA que nos ha permitido traer más risas y beneficios terapéuticos a nuestro centro. Gracias!